100 Flexiones de Brazos

El programa de las 100 flexiones de brazos

31-35 flexiones de brazos

31-35 flexiones de brazos
Día 1 – 60 segundos entre las series (o más)
Serie 1 17
Serie 2 19
Serie 3 15
Serie 4 15
Serie 5 max (mínimo 20)
Descanso mínimo 1 día
Día 2
45 segundos entre las series (o más)

Día 3
45 segundos entre las series (o más)

Serie 1 10 Serie 1 13
Serie 2 10 Serie 2 13
Serie 3 13 Serie 3 15
Serie 4 13 Serie 4 15
Serie 5 10 Serie 5 12
Serie 6 10 Serie 6 12
Serie 7 9 Serie 7 10
Serie 8 max (mínimo 25 ) Serie 8 max (mínimo 30 )
Descanso mínimo 1 día Descanso mínimo 2 días
 
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Las flexiones como forma de castigo

“Al suelo y dame veinte.” Pocas frases capturan mejor la extraña doble vida de la flexión. El mismo ejercicio que cuentas como una pequeña victoria en una buena mañana es también, en gimnasios, cuarteles, dojos y patios de colegio de todo el mundo, aquello a lo que te condenan cuando llegas tarde, contestas o metes la pata en un ejercicio. En algún punto del camino, la humilde flexión se convirtió en la herramienta disciplinaria favorita del deporte, y esa reputación merece que le demos un repaso.

Por qué sargentos y entrenadores recurren a ella

El atractivo es obvio en cuanto lo piensas. Una flexión no necesita silbato, ni equipo, ni un hueco en el horario: solo un pedazo de suelo y un cuerpo que ponerle encima. Escala al instante, de cinco por un desliz a cincuenta por un problema de verdad. Es pública y un poco humillante, que es la mitad de la intención. Y, a diferencia de las líneas escritas en la pizarra, deja al infractor algo sin aliento, algo que los instructores siempre han leído como prueba de que la lección caló.

La parte más difícil de defender

Aquí está la incómoda ironía: las flexiones de castigo siguen desarrollando fuerza. Técnicamente estás haciendo exactamente lo que un entrenador aplaudiría, solo que ahora se presenta como sufrimiento. Ese encuadre es el problema. Enséñale a un niño que una flexión es lo que haces cuando te has portado mal, y no te sorprenda que de mayor se estremezca al oír la palabra “ejercicio”. Llévalo demasiado lejos y la línea entre disciplina y pura crueldad se desvanece rápido, sobre todo con niños que no pueden decir que no. Las repeticiones asignadas con rabia, sin límite y sin supervisión, dejan de ser entrenamiento y pasan a ser una forma de desgastar a alguien.

Una retirada lenta y sensata

Muchos colegios y equipos han caído en la cuenta de esto sin hacer ruido. La preferencia moderna se inclina hacia reglas claras, retroalimentación honesta y premiar el comportamiento que de verdad quieres, en lugar de convertir el suelo en un tribunal. Nadie afirma que la flexión en sí sea la villana; sigue siendo uno de los mejores movimientos que puedes hacer. El truco está en recordar para qué sirve. Una flexión ganada en un entrenamiento y una flexión repartida como sentencia son el mismo movimiento cargando dos significados muy distintos, y el significado es lo que se queda.